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5 de noviembre de 2009

NEGOCIACIÓN

Me gusta especialmente un lunar en el mundo.
Me gusta el lugar de ese lunar, y es tanto lo que me colma que caigo en la inevitable tentación de querer adquirirlo, poseerlo, hacerlo tan mío como sea posible. Pretendo comprarme ese lote de cielo, de suelo, de piel y comienzo una negociación tímida, disimulada, con sonrojos. Ofrezco mis mejores artimañas, mis más trabajados logros, mis más osadas propuestas y me embarco en créditos a largo plazo colmados de intereses que anhelo comunes.
Ignorando aún si es mío, disfruto especialmente de un lunar en el mundo, sin que los brazos simulen rejas, sin que las paredes transmitan encierro. Me sumerjo en el hueco que rodea a mi pequeño tesoro de pigmentos e imagino estar en un lago que esconde en sus profundidades una única piedra, marrón y ovalada. Abrazada a su orilla me duermo por fin. La claridad de la mañana entreabre mis párpados y un beso definitivo sella el proceso contractual.

20 de agosto de 2009

MEMORIAS VISUALES

Aquél día estallaron los colores. Su piel se transformó en pared y sobre ella jugué a pintar dibujos con mis manos. Cerrar los ojos era ver mucho más de lo aparente y podíamos descubrir un infinito dentro nuestro.
Nos reímos demasiado, seguramente con escasos motivos. Lloramos. Nos miramos. Y volvimos a reír. Preferimos el silencio antes que los héroes. No recuerdo si nos tomamos de la mano.
La noche fue de insomnio e inquietud. De charlas entre sueños, de vueltas en la cama. Estática intranquilidad acechando en las almohadas. Abrir los ojos bastó para espantar los tétricos fantasmas.
Amanecer de resaca y verborragia.

14 de julio de 2009

These days

Estaba paseando, solo un rostro en la multitud
tratando de evitar la lluvia
vi a un rey vagabundo con una corona de corcho
me pregunté si yo podría acabar igual
Hay un hombre en la esquina cantando viejas canciones de cambios
todo el mundo tiene una cruz a sus espaldas con la que cargar estos días

Ella llegó buscando un refugio con una maleta llena de sueños
a la habitación de un motel del boulevard
Supongo que quiere ser como James Dean
Ha visto todos los discípulos y todos lo "quiero ser"
Nadie quiere ser uno mismo estos días
Aún así, no hay nada a lo que agarrarse, más que a estos días.

Estos días - las estrellas parecen inalcanzables
Estos días - no hay ninguna escalera en las calles
Estos días - son rápidos, el amor no dura en esta época de descortesía
No queda nadie excepto nosotros estos días

Jimmy Shoes se rompió las dos piernas intentendo aprender a volar
desde la ventana de un segundo piso, saltó y cerró los ojos
Su madre le dijo que estaba loco - él dijo "mamá tengo que intentarlo"

¿Es que no sabes que todos mis heroes murieron?
Y supongo que prefiero morir a consumirme lentamente


Estos días - las estrellas parecen inalcanzables
Estos días - no hay ninguna escalera en las calles
Estos días - son rápidos, el amor no dura en esta época de descortesía
No queda nadie excepto nosotros estos días

Sé que Roma aún está en llamas
aunque los tiempos han cambiado
este mundo sigue girando, girando, girando y girando
Estos días

Estos días - las estrellas parecen inalcanzables
Estos días - no hay ninguna escalera en las calles
Estos días - son rápidos, el amor no dura en esta época de descortesía
No queda nadie excepto nosotros estos días




Te amo hasta el infinito!

7 de julio de 2009

INDIGNACIÓN

Estoy indignada porque mi novio no se digna a responderme los mensajes.
Ya sé que está jugando al Winning Eleven con un amigo al que jamás llamó por su nombre, el cual fue reemplazado por el ¿simpatico? ¿sospechoso? ¿sugerente? apodo de "Papucho". Suena poco digno de un ser respetable, pero el flaco es piola, se los prometo. El resto de las dudas que todos estarán teniendo sobre ciertas condiciones del mencionado individuo y por un devenir lógico, sobre ciertas condiciones de mi novio, no va a ser aclarado en este momento porque no quiero correr riesgos innecesarios.
Cabe aclarar que mi necesidad urgente de contacto con el ser humano poseedor del número gratuito que me brinda mi empresa de telefonía móvil, no es un mero capricho ni una consecuencia esperable de la femeneidad sino que se basa en que en el día de mañana alrededor de las 15.30 hs se estará disputando el 1° partido de la Promoción entre Rosario Central y Belgrano de Córdoba, y quien suscribe está seriamente angustiada por la posibilidad de una viudez prematura que pudiera acontecer en el encuentro antedicho.
Necesito contención psicológica o ser poseída por una ola de somnolencia invencible que me deje dormida en los próximos 10 minutos.



NotadelEditor: Tengo que destacar que a pesar de esto se la rebuscó para conseguir entrada igual.


1 de junio de 2009

POCAS LUCES

Anoche, en la casa de mi novio, los planes de película de domingo por la noche se vieron bruscamente frustrado por un corte de luz. De inmediato decidimos combatir el aburrimiento a fuerza de Generalas y Chin-Chones.
Entre juego y juego, se dio la siguiente conversación.

Suegra: ¿Así que tu papá se compró un caballo?
Novio: Ajá, lo tiene en la casa de fin de semana.
Suegra: Le debe haber salido carísimo.
Novio: Me dijo que lo pagó $400.
Suegra: ¿$400 un caballo? ¿No es muy poco eso?
Cuñada: Seguro que era uno usado...

Juego detenido momentáneamente por carcajadas incontenibles.

4 de mayo de 2009

PALABRAS CLAVE

Flora y Flor (sí, somos todas re originales con los nombres) me invitaron a participar de esta propuesta. La consigna era incluir en el texto las palabras VIDA, AMOR, LITERATURA, SEXO, VIAJE y CINE.
Acá voy con el mío... y no lo paso a nadie, el que lo quiera seguir puede hacerlo y avisar en los comentarios para que pasemos a verlo.


Que las vueltas de la vida son muchas veces ingeniosas e impredecibles no es una novedad. No por eso deja de sorprenderme como, a veces, se las ingenia para llegar a los objetivos que tiene pensados.
Así fue como hace un tiempo atrás encontré el amor de la manera menos pensada.
La música de mis días y el cyber-espacio me llevaron a un punto de reunión del que no habría retorno. Entre los habitantes de la comunidad virtual había unos cuantos rosarinos con los que empezamos a "hablar" (léase chatear) al poco tiempo de mi llegada.
Una noche cualquiera, previa a uno de mis últimos viajes a mi adorada Bombonera, estaba yo en la PC... aburrida, intentando matar el tiempo de esa noche interminable, mientras la ansiedad por lo que me esperaba a la mañana siguiente me invadía por completo (como cada vez, como en cada viaje). Hablaba con él o con la versión que hasta entonces conocía: su privilegiada ventana en mi Msn. Desde el principio habíamos tenido conversaciones fluídas, espontáneas, divertidas y a veces confidentes. Pero nunca, hasta entonces, había existido más intención que la de una amistad basada en nuestro primer punto en común: esa especie de devoción hacia Patricio Rey, que nos lleva a reunirnos en los lugares menos pensado.
Era sábado, ninguno de los dos salía y la perspectiva de irse a dormir temprano no era de lo más tentadora. Me invitó una cerveza... ok dije, pero en mi casa. Nunca voy a terminar de comprender el impulso de esta invitación, el repentino exceso de confianza en un pseudo-desconocido. Pero lo invité. Le expliqué cómo llegar y una media hora después fui a esperarlo a la parada del colectivo. Llegó y ahí todo empezó a suceder en cascada, los hechos se dieron a una velocidad incalculable y al poco tiempo nos vimos enredados en una historia de la que no teníamos intenciones de salir. No fue sólo atracción física... el sexo fue incorporado más tarde que temprano. Fue una mezcla inexplicable de elementos y situaciones en un período que transcurrió a la velocidad de un rayo. A poco de conocernos fuimos juntos al cine, paseamos por el río, tomamos litros interminables de mates y nos vimos tanto como pudimos. Fuimos a sentarnos enfrente de la cancha de Central a escuchar desde afuera Sabina - Serrat y pudimos entrar sobre el final y verlos en vivo. Meses después confesamos que para los dos, ese día había marcado un antes y un después en nuestras vidas.
Hasta hoy seguimos escribiendo páginas en un libro invisible, que tal vez jamás llegue a ser una obra célebre de la literatura, pero para nosotros es el más especial de los best-seller's.

1 de mayo de 2009

NOCTURNA FRUSTRACIÓN

Por fin íbamos a ir. Teníamos entradas para esa noche, después de casi 1 año y medio de insistencia.

No es fácil convencerlo de antemano de que algo puede llegar a gustarle cuando la propuesta no está dentro de su campo de acción habitual. Pero teníamos entradas para esa noche, y yo había resignado el 2º tiempo del partido por llegar a horario para comer y partir. No podía desperdiciar esa oportunidad. Él me había dicho que sí y teníamos entradas.

Me sentía feliz, tanto que hasta me planché el pelo y me arreglé un poco más que de costumbre. Tomé el colectivo de siempre y lo llamé para avisarle que estaba en camino. 20 minutos después, en la parada, volví a llamarlo porque él no estaba ahí, esperando como debería. ¿Podés venir sola hasta mi casa? Se me pinchó una rueda. Ok, nada podía arruinar esa noche, así que rápidamente conseguí otra tarjeta de transporte y llegué justo a la esquina para tomar el colectivo que una luz roja en el semáforo había detenido para mí.

Bajé a pocas cuadras de su casa y empecé a caminar: vereda derecha, sin doblar, un recorrido que mi memoria conoce de sobra. Todo era habitual, las calles, algunos chicos jugando que pronto serían llamados a cenar, las luces y sombras. Todo, hasta mi concentrado pensamiento en cualquier trivialidad. De un momento a otro la rutina fue quebrada bruscamente, sin previo aviso, con violencia y sin piedad... casi pudo oírse en el aire un chillido de tiza sobre pizarrón. Un gato negro se cruzaba en mi camino.

Inmediatamente Solari sonó en mi cabeza: Un gato me cruzó, negro y puntual, y no lo pude esquivar.

Espantando supersticiones y fatalidades llegué hasta su casa. Me abrió y me invitó a pasar. Cenamos, se bañó y salimos.

Llegamos al lugar y la cola en la puerta se extendía unos cuantos metros. Que raro, pensé, normalmente a esta hora ya está abierto. Nos dispusimos a esperar, hablando de cualquier cosa, de todo un poco. La fila empezó a moverse y a los pocos segundos advertimos que la gente se acercaba a la puerta pero no entraba, daba media vuelta y se iba, comentando entre sí cosas que no llegábamos a escuchar. Un empleado del lugar se nos acercó en ese momento y nos extendió una tarjeta: Chicos, disculpen pero ya está lleno, con esta tarjeta pueden volver cualquier otro día.

Era sabido, pensé. Notando mi cara de desilusión, inventó una solución rápida: Vamos al cine. Ok dije, es una buena alternativa.
Volvimos a su casa y consultamos la cartelera por internet. Definitivamente yo no quería ver X-men... y fue la primera opción que sugirió. Eran las 23.10 hs. Comenzamos a revisar las que nos interesaban: la primera había comenzado a las 22.40. Ok, probemos con esta otra: negativo (again), empezó a las 22.30. Así fuimos descartando una por una todas las películas que queríamos ver.

Ya desanimada dije "Tengo un dvd en la mochila... si querés vemos ese". Previo paso por el kiosco para aprovisionarnos, nos instalamos en su pieza, conectamos el reproductor y terminamos viendo Seven Pounds sentados frente al televisor.

Extraordinaria suerte para la víspera de feriado.
Espero revancha el fin de semana.

Por lo pronto, procuraré esquivar todo gato que tenga la intención de cruzarse en mi camino.