18 de enero de 2007

DESPERTAR

Abro los ojos.
Me tomo unos segundos para ubicarme en la realidad.
Estiro los brazos primero, las piernas después.
Me froto los ojos para avisarles que ya es hora de despegarse del todo.
Junto fuerzas.
Me levanto.

Prendo el monitor.
Me tomo unos segundos mientras mi Pc carga con su acostumbrada lentitud.
Estiro el estante del teclado primero, las manos después.
Me paso la mano de la cabeza para ordenar el refugio de las ideas.
Respiro hondo.
Escribo.

Y ahí es cuando surge esa entidad independiente de mí, con vida propia, que dice cualquier cosa que nunca tiene que ver con lo que en realidad yo quería decir. A pesar de eso, me resulta un ejercicio divertido y siempre sorprendente... ver como alguna parte que no acostumbro utilizar aparece desperezandose para contarme alguna cosa o pedirme alguna opinión. De todas maneras, no creo que en realidad yo le interese demasiado, sólo le importa dejar constancia de su existencia para luego volver a desaparecer por tiempos indefinidos. Pero descubro que tenemos algo en común: a las (¿los?) 2 nos gusta el verano, y nos sentimos mejor en esta época.

Tal vez sea que, en realidad, el hecho de tener más tiempo disponible para dedicarlo a nosotros mismos y a las cosas que durante el año tenemos que relegar por falta de tiempo, haga que podamos encontrarnos realmente, y todo esto de escribir y descubrir sea la muestra más clara de mí misma ante mis propios ojos.

Siempre sacando conclusiones... aún cuando no quiero hacerlo.

2 comentarios:

Max dijo...

Es que pasa eso... durante el año tu cabeza está en mil cosas a la vez, haciendo malabares con fechas de examenes, entregas, horarios, colectivos, entrada, salida, monedas, lapicera, libros bla bla bla bla que muy poquito queda para esa otra parte.
A mi me pasó lo mismo. Escribí ya dos relatitos y tengo uno en el intero, esperando la noche, cuando salen mejor.
Saludos.

Max dijo...

intero=tintero